NUEVA YORK / MOREHEAD CITY.- Debilitado pero aún de máximo cuidado, el huracán Irene tocó tierra norteamericana ayer en Carolina del Norte, donde dejó cuatro personas fallecidas, árboles tumbados, cables de energía eléctrica arrancados, inundaciones y casi medio metro de lluvia acumulada.

El fenómeno provocó evacuaciones masivas en Nueva York y en la densamente poblada costa Este de Estados Unidos (una de las zonas más pobladas del mundo, con unos 65 millones de habitantes). El temor generado evoca al devastador Katrina, que destruyó Nueva Orleáns en 2005, causó la muerte de hasta 1.800 personas y dejó pérdidas por U$S 80.000 millones.

Por las órdenes de abandonar los hogares, se desplazó un millón de personas, según informó el gobernador, Chris Christie. Una multitud se trasladó a otras ciudades y abarrotaron los hoteles y los centros comunitarios. El 98% de la población del Cabo May, una aislada localidad que se encuentra en la ruta del huracán, se fue de sus casas, al tiempo que se reiteró el llamado para que se retiren de Atlantic City, donde proliferan los casinos (están cerrados desde ayer).

Del total de evacuados, la tercera parte (cerca de 370.000 residentes) corresponden a Nueva York, en especial en las áreas bajas, muchas de ellas en Brooklyn, Queens, Staten Island y el centro de Manhattan. Todos los centros vacacionales junto al mar en la zona de Nueva Jersey serán afectados por el ciclón desde hoy.

Los supermercados y las tiendas quedaron desabastecidos de alimentos no perecederos, agua, linternas, baterías y pilas, generadores de energía y productos de primera necesidad.

Cientos de miles de personas tenían problemas de abastecimiento de agua potable porque las redes de suministro fueron dañadas y podrían quedar perjudicados severamente los cultivos de tabaco, los criaderos de pollos y a las estancias con ganado.

En amplias zonas, desde temprano se registraron calles anegadas; cortes de energía; suspensión de transportes colectivos (incluyendo trenes y aviones); cierres de carreteras al tránsito y clausuras de comercios, oficinas y hasta refinerías de petróleo, mientras que se declaró oficialmente el estado de alerta y emergencia a lo largo de 830 kilómetros (es el diámetro del huracán) para todo el fin de semana.

Menos fuerza
Con vientos de 140 kilómetros por hora, Irene bajó de la categoría 3 a la 1 en la escala de cinco niveles de Saffir-Simpson antes de tocar tierra, pero los meteorólogos advirtieron que seguía siendo una tormenta extensa y peligrosa, con fuertes ráfagas y mucha lluvia.

"Les aconsejaría que no se fijen tanto en la categoría 1, 2 o 3. Si están en un huracán es algo serio", dijo la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano. El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, advirtió que seguía siendo una tormenta que podría causar muertes e instó a los pobladores a seguir las órdenes de evacuación. "Quedarse es peligroso, es tonto y va contra la ley. No es una broma, su vida podría estar en peligro", aseveró.

El Ejército estadounidense tiene afectados 100.000 agentes de la Guardia Nacional para atender cualquier desastre.

Irene es el primer huracán en tocar territorio estadounidense desde que el Ike cayó sobre Texas en 2008. En su paso por el caribe, causó la muerte de una persona en Puerto Rico y de tres en República Dominicana. (Especial-Reuters-DPA-AFP)

El fenómeno provocó evacuaciones masivas en Nueva York y en la densamente poblada costa Este de Estados Unidos (una de las zonas más pobladas del mundo, con unos 65 millones de habitantes). El temor generado evoca al devastador Katrina, que destruyó Nueva Orleáns en 2005, causó la muerte de hasta 1.800 personas y dejó pérdidas por U$S 80.000 millones.

Por las órdenes de abandonar los hogares, se desplazó un millón de personas, según informó el gobernador, Chris Christie. Una multitud se trasladó a otras ciudades y abarrotaron los hoteles y los centros comunitarios. El 98% de la población del Cabo May, una aislada localidad que se encuentra en la ruta del huracán, se fue de sus casas, al tiempo que se reiteró el llamado para que se retiren de Atlantic City, donde proliferan los casinos (están cerrados desde ayer).

Del total de evacuados, la tercera parte (cerca de 370.000 residentes) corresponden a Nueva York, en especial en las áreas bajas, muchas de ellas en Brooklyn, Queens, Staten Island y el centro de Manhattan. Todos los centros vacacionales junto al mar en la zona de Nueva Jersey serán afectados por el ciclón desde hoy.

Los supermercados y las tiendas quedaron desabastecidos de alimentos no perecederos, agua, linternas, baterías y pilas, generadores de energía y productos de primera necesidad.

Cientos de miles de personas tenían problemas de abastecimiento de agua potable porque las redes de suministro fueron dañadas y podrían quedar perjudicados severamente los cultivos de tabaco, los criaderos de pollos y a las estancias con ganado.

En amplias zonas, desde temprano se registraron calles anegadas; cortes de energía; suspensión de transportes colectivos (incluyendo trenes y aviones); cierres de carreteras al tránsito y clausuras de comercios, oficinas y hasta refinerías de petróleo, mientras que se declaró oficialmente el estado de alerta y emergencia a lo largo de 830 kilómetros (es el diámetro del huracán) para todo el fin de semana.

Menos fuerza
Con vientos de 140 kilómetros por hora, Irene bajó de la categoría 3 a la 1 en la escala de cinco niveles de Saffir-Simpson antes de tocar tierra, pero los meteorólogos advirtieron que seguía siendo una tormenta extensa y peligrosa, con fuertes ráfagas y mucha lluvia.

"Les aconsejaría que no se fijen tanto en la categoría 1, 2 o 3. Si están en un huracán es algo serio", dijo la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano. El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, advirtió que seguía siendo una tormenta que podría causar muertes e instó a los pobladores a seguir las órdenes de evacuación. "Quedarse es peligroso, es tonto y va contra la ley. No es una broma, su vida podría estar en peligro", aseveró.

El Ejército estadounidense tiene afectados 100.000 agentes de la Guardia Nacional para atender cualquier desastre.

Irene es el primer huracán en tocar territorio estadounidense desde que el Ike cayó sobre Texas en 2008. En su paso por el caribe, causó la muerte de una persona en Puerto Rico y de tres en República Dominicana. (Especial-Reuters-DPA-AFP)